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Tarta Vegana Verde

¿Alguna vez observaste a tus hijas o las criaturas de otra persona corriendo, saltando y chillando y lo atribuiste a la cantidad de azúcar que acababan de ingerir? Que el azúcar vuelve más (hiper) activos a los niños es un mito muy arraigado en nuestra cultura. Yo también estaba convencida de que el azúcar resultaba en una mayor excitación de mis hijos y lo había observado alguna vez. Entonces me sorprendí cuando alguien me dijo que no era cierto. Empecé a investigar – básicamente para demostrar a esta persona que se equivocaba – y llegué a la conclusión que realmente se trata de un mito (¡muy extendido!). ¿Pero si lo había observado en mis propios hijos? Como científica sé que este no es un argumento válido, es una observación aislada, correlativa y si pienso en explicaciones alternativas, de hecho se me ocurren varias. Una serían mis propias expectativas, ya que se hizo un estudio con un grupo de niños que habían sido descritos por sus madres como especialmente sensibles al consumo de azúcar. Dieron un placebo a todo el grupo, pero a la mitad de las madres les dijeron que sus crías no habían comido azúcar y a la otra mitad, que habían comido una gran cantidad de azúcar. Las madres a las que les habían dicho que sus peques habían comido mucho azúcar los percibieron como significativamente más hiperactivos que las del grupo control (Hoover & Milich, 1994).

También nos puede confundir que al azúcar provee el cuerpo (y cerebro) con energía. Eso es cierto, pero energía no es igual a actividad. Si estamos subiendo una montaña en bici nos puede dar este extra de energía para seguir pedaleando, pero si lo comemos en casa, viendo una película, no nos pondremos a dar vueltas al sofá, sino que el aumento de azúcar en sangre está regulada por la insulina secretada por el pancreas y ciertos excesos de azúcar se almacenan en forma de glucógeno que puede volver a liberarse más adelante en forma de glucosa a la sangre, por ejemplo cuando tenemos hambre entre comidas. Si nos excedemos de la cantidad de azúcar que puede almacenarse en forma de glucógeno, será transformado y almacenado en forma de grasa.

Dicho eso, obviamente no quiero defender un consumo excesivo de azúcar, sólo creo que lo deberíamos consumir en moderación por las razones correctas. El consumo excesivo de azúcar puede llevar a una resistencia a la insulina y – en el peor de los casos – a diabetes. Bacterias en la boca aman alimentarse de azúcar, causando caries. El consumo de azúcar además correlaciona con el peso y es una de las razones de sobrepeso y obesidad. Azúcar excesivo puede afectar las arterias y básicamente todos lo órganos, ya que la cantidad de insulina hace que las paredes arteriales crezcan y se vuelvan más rígidas de manera acelerada, resultando en estrés para el corazón y un riesgo aumentado de enfermedad cardiovascular. El azúcar también aumenta el riesgo de procesos inflamatorios y puede afectar a las articulaciones. Otro efecto negativo del azúcar es que hace envejecer la piel, afectando negativamente el colágeno y la elastina que conservan la piel tensa y elástica. En nuestro cerebro el azúcar resulta en la liberación de dopamina, de manera similar al consumo de cocaína. Esta es la razón por la cual tenemos estos antojos de azúcar y nos volvemos adictos al azúcar, cuando más consumimos, más.

Ahora bien, ¿cómo podemos reducir la ingesta de azúcar? Podemos evitar las chucherías y beber agua en vez de bebidas azucaradas o zumos. Puede ser difícil al principio, pero cuando menos azúcar consumimos, menos se nos antoja. También es importante leer las etiquetas para evitar azúcares añadidos. Las comidas preparadas suelen llevar grandes cantidad de azúcares, grasas y sal. Lo podemos evitar cocinando en casa, eligiendo granos integrales, verduras y legumbres que añaden mucha fibra a nuestra dieta y nos sacian sin excesos de azúcar o grasa. Pero eso ya lo sabías, ¿verdad?

Vamos al pastel. Esta tarta vegana verde sin gluten está endulzada con sirope de arce y no en exceso. Además contiene espinacas y aguacate, ¡pero os prometo que no se nota el sabor! Son bizcochos esponjosos con un toque de limón, cubiertos de un frosting de este color tan llamativo, súper cremoso y fresco, de anacardos con limón y fruta de la pasión. Y mira que cortas son las instrucciones, eso quiere decir tarta sencilla y rápida, ¡anímate!

Notas

  • Tengo dos moldes de 16cm de diámetro que llené un total de 3 veces con un tercio de la masa cada vez. Podrías utilizar dos moldes más grandes o un molde y poner el frosting encima. Puede que tengas que ajustar el tiempo de horneado.
  • Ingredientes

    Para los bizcochos:

    • 2 limones ecológicos, zumo y ralladura
    • 1/2 taza de sirope de arce (puedes usar miel también)
    • 1/2 taza de aceite de oliva o de coco (fundido)
    • 1 cucharada de extracto puro de vainilla (opcional)
    • 350g/3 + 1/4 cups harina de arroz
    • 1 cucharadita de levadura química
    • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
    • 1/2 cucharadita sal

    Para el frosting:

    • 2 tazas de anacardos crudos, puestos en remojo entre 2-8h
    • 1 taza de espinacas frescas
    • 1/2 aguacate
    • 2 limones ecológicos, zumo y ralladura
    • 1/2 taza de sirope de arce (puedes usar miel si no eres vegana)
    • 1 fruta de la pasión (opcional, pero delicioso)
    • 1 cucharadita de extracto puro de vainilla (opcional)
    • una pizca de sal

    Elaboración

    Precalienta el horno a 180ºC. En un bol grande, bate zumo y ralladura de limón con el sirope de arce, el aceite y el extracto de vainilla. Añade la harina de arroz, levadura, bicarbonato y sal y mezcla hasta que todo esté incorporado y tengas una masa homogénea. Engrasa tus moldes con un poco de aceite de coco y reparte la masa (mira las notas para tamaños y consejos). Hornea unos 12 min o hasta que un palito salga limpio. Deja que se enfríen completamente.

    Mientras, prepara el frosting batiendo todos los ingredientes en una batidora de vaso. Reparte el frosting sobre los bizcochos con una espátula. Decora con flores comestibles o como tú quieras.

    Bibliografía
    Hoover D.W. & Milich, R. (1994). Effects of sugar ingestion expectancies on mother-child interactions, Journal of Abnormal Child Psychology, 22 (4) 501-515. DOI: http://dx.doi.org/10.1007/bf02168088
    Wolraich M.L., Wilson D. & White J. (1995). The effect of sugar on behavior or cognition in children. A meta-analysis. JAMA: The Journal of the American Medical Association, 274 (20), 1617-1621. DOI: http://dx.doi.org/10.1001/jama.274.20.1617

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