© 2018 Can Caramelo

Tarta de Fruta con Ricota y Crumble

El otro día estaba hablando con Sebastián. “Lo estaba consiguiendo tan bien”, le decía, “publicando una receta casi una vez por semana, a pesar de trabajar a tiempo completo, y hacer un montón de cosas más. Logré ser perseverante y constante y mi blog se estaba dando a conocer. Estaba justo empezando a recibir e-mails de gente que estaba interesada en poner publicidad en mi blog, etc. ¿Y entonces qué pasó?” Lancé una mirada burlonamente enfadada a mi hijo grande, Simón. “Esto es lo que pasó.” Me quedé embarazada y tuve tantas náuseas que no podía ni abrir la nevera. A veces ni siquiera levantarme del sofá en todo el día. Y luego vino el parto y con él un bebé precioso al que había que cuidar. Y después de un tiempo estuve embarazada de nuevo. Nació mi segundo hijo Nil y tuve que cuidar a dos pequeños seres humanos. Pero siempre pensé en el blog con nostalgia y con ganas de retomarlo.


Y creo que finalmente ha llegado el momento. Y ahora también en castellano. De momento no traduciré todas las entradas antiguas, pero la idea es que las nuevas entradas estén disponible en ambos idiomas. Empiezo la nueva era del blog con una receta de un pastel jugoso, ácido, pero dulce, cremoso gracias a la ricota y con un crumble encima (o Streusel en alemán) que le de un toque crujiente. Todo lo que debería ser un pastel. Aunque como veréis en las fotos acabó de forma tragi-cómica. Hacía viento y cuando trasladé el pastel afuera para sacarle algunas fotos me fijé concienzudamente en que el trípode estuviera estable para que de ninguna manera se me cayera la cámara. En esas salió el sol y decidí intentar poner un difusor para una luz más suave. Lo puse en una especie de trípode no tan estable como el de la cámara. La siguiente ráfaga de viento se lo llevó directamente encima del pastel que junto con el plato, pum, oh no, cayó al suelo. Al menos sobrevivió el plato. Nil y yo también. E incluso había sacado algunas fotos. Y no era el pastel de cumpleaños para nadie. Además pude salvar casi todo (para comerlo a cucharadas de una jarra esquivando alguna piedrecita).



Notas:
Utilicé ciruelas rojas y arándanos congelados la primera vez que lo hice y una mezcla de frutos rojos congelados la segunda vez, pero podrías usar casi cualquier fruta (fresas, frambuesas, melocotones… en el caso de las manzanas recomiendo saltearlas durante unos 5min en una sartén con una cucharita de canela y eventualmente una cuchara de mantequilla o aceite de coco para que queden blanditas). La avena puede substituirse por más harina de espelta y supongo que al revés también podría substituirse la harina por avena (en este caso trituraría al menos la mitad de la avena hasta obtener una harina de avena). Sobras aguantarán en la nevera por lo menos 3 días.

Ingredientes

Para la base y el crumble:

  • 115g de mantequilla
  • 1 1/4 taza de harina de espelta (yo usé blanca, pero podría ser integral)
  • 1 taza de copos de avena (yo usé los finos)
  • 1/4 taza de miel o sirope de arce
  • 1/2 cucharita de sal

Para la ricota:

  • 250g ricota
  • 1 cucharita de extracto de vainilla o vainilla en polvo
  • zumo de medio limón (2 cucharas) y ralladura del limón entero
  • 2 cucharas de sirope de arce
  • 1 huevo

Para la fruta:

  • 3 tazas de fruta (yo usé 4 ciruelas cortadas en rodajas que llenaron 2 tazas y una taza de arándanos descongelados
  • zumo de medio limón
  • 2 cucharas de azúcar de coco (o 1 cuchara de sirope de arce)

Instrucciones:
Precalienta el horno a 180ºC. Engrasa un molde (yo usé uno de 22cm de diámetro) con mantequilla o aceite de coco. Añade todos los ingredientes para la base y el crumble a un bol y combina con las manos. Pon la mitad de la masa en el molde, repartiéndola y apretándola con las manos. Prehornea durante 15min. Mientras, añade los ingredientes para la ricota a un bol y combina con un tenedor. Prepara la fruta y mézclala en un bol separado con los otros ingredientes. Reparte la ricota sobre la base prehorneada. Pon la fruta encima y termina con la otra mitad de la masa. Hornea durante unos 35 minutes, hasta que la tarta esté dorada. Deja enfriar a temperatura ambiente o incluso poner en la nevera (una vez haya alcanzado temperatura ambiente) antes de disfrutar.

Post a Comment

Your email is never published nor shared.