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Pastel de Limón y Amapola con Glaseado de Frambuesa

Usamos el 10% de nuestro cerebro?

No sé cuántas veces he escuchado y leído esta afirmación. Como neurocientífica me divierte imaginar una décima parte de nuestro cerebro (¿cuál sería?) donde las neuronas echan humo, mientras que alrededor hay otras neuronas nuevecitas, con la etiqueta aún puesta, descansando porque claro, la gente normal, sólo usamos un 10%. ¿La implicación sería que algún genio llega a usar 15%? ¿O 50? ¿Habría alguien que aprovechara el potencial de su cerebro al 100%? ¿Y qué tipo de monstruo sería ese?

Cuando daba la parte sobre el cerebro en un curso de neuromarketing, un ejercicio que tenían que hacer las alumnas era contestar si una serie de afirmaciones sobre el cerebro eran ciertas o falsas y argumentar el por qué. Y que usáramos el 10% de nuestra capacidad cerebral era un amplio consenso. Resulta que parte del origen del mito reside en una película, “Lucy” en la que Morgan Freeman afirma que sólo usamos un 10% de nuestro cerebro y juega con qué podría pasar si usáramos el 100%.

No está claro de dónde viene el número del 10%, pero parece que una serie de malentendidos, de elaboración libre, de intentos de sacar provecho del mito por parte de la industria -ofreciendo productos para acceder al 90% de reserva cerebral- han mantenido vivo al mito.

He leído incontables artículos y libros sobre cómo funciona nuestro cerebro y he llevado a cabo estudios para poner a prueba ciertos aspectos. Sin duda, nuestro cerebro es ampliamente y altamente activo incluso cuando estamos en un estado de reposo (resting state en inglés), sin realizar ninguna tarea específica. Incluso parece que realizar una tarea puede resultar en una inhibición de partes de la red cerebral activa en reposo más que en una activación de áreas inactivas. Bonito, ¿eh?

Evolutivamente pensando, ¿tiene sentido que tengamos un 90% de un órgano que gasta tanta energía como el cerebro? Las lesiones cerebrales en general son tan devastadoras porque cada parte de nuestro cerebro es funcional. Pero creo que el mito en parte es tan persistente porque también hay una cierta verdad en él. De alguna manera nuestra capacidad cerebral es infinita. Lo más funcional es no acordarnos de todo, pero cuando más usamos nuestro cerebro, más capaz es. En este sentido se parece más a un músculo que a una memoria de ordenador.

Y con esto, nos vamos a estos pastelito tan llamativos y dejadme aseguraros que si los hacéis, pasaréis por una experiencia que abarcará más del 10% de vuestro cerebro.

Se trata de unos pasteles sin lácteos y sin gluten, endulzados con miel. Son muy sencillos de hacer y por experiencia os cuento que triunfan como merienda. Los podéis hacer con el llamativo glaseado rosa o, si estáis apurados, sin él, y quedan muy buenos igualmente. Esta receta la creé para el blog de Claudia & Julia, podéis encontrarla aquí.

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